Silence Tempus Meditaciones de Semana Santa - Marzo de 2015
Viernes 20 de marzo – 21:00 horas IGLESIA DE SAN MILLÁN
Stabat Mater
de Antonio Vivaldi
ESMERALDA ESPINOSA
(mezzosoprano)
&
JOSE MANUEL CANO
(órgano)
&
ÚBEDA ENSEMBLE
Lectora: María del Rosario Martínez Elvira
El Stabat Mater es una secuencia o tropo del Aleluya gregoriano atribuida al franciscano Jacopone da Todi. El poema debió ser escrito en el siglo XIII y, por la potencia sentimental del momento de la Pasión y Muerte de Jesús que representa (el desgarrador lamento de María a los pies de la Cruz en la que agoniza su hijo Jesús), se ha convertido una de las plegarias o meditaciones más populares de la tradición católica. Buena prueba de ello, es que el Stabat Mater es una de las composiciones literarias para la cual se han compuesto más versiones musicales: son más de doscientas las obras musicales inspiradas, en distintas épocas, en ese sublime momento de la Pasión retratado por los versos del Stabat Mater.
De entre todas estas composiciones, el Stabat Mater de Vivaldi ocupa un lugar destacado, sin duda. Es ésta la primera obra sacra de Antonio Vivaldi, que la compuso en 1712 como encargo para la fiesta patronal de la iglesia de Santa María della Pace en Brescia. La pieza se concibe como una magna aria operística, lo que cuadra muy bien para el momento dramático que representa: la voz afilada de la solista y el tono lento acentúan la impresión dolorosa, que no se ve desvirtuada por ningún virtuosismo pues todo en la composición remite a una profunda discreción, como si el compositor hubiera renunciado voluntariamente a manifestar su magisterio musical para no estorbar el dolor de la Madre que habla por la voz de la música. Así, durante toda la obra se mantiene ese tono sombrío y solemne de notable y opresiva unidad, pero sin desbordamientos expresivos y ni ampulosidades. Vivaldi da a su Stabat Mater un carácter marcadamente contemplativo, que resta angulosidad al drama para que el dolor supremo del instante pueda manifestarse con la elegancia y contención adecuadas al carácter de la Madre de Dios.
Esta austera partitura debió ser cantada, originalmente, por castratos, cuya voz prístina cuadraba a la perfección con el desgarrador momento del Gólgota. Perdida aquella atroz versión musical, en la actualidad este Stabat Mater suele ser interpretado por voces contratenor y contralto, masculinas. No obstante, en esta ocasión se ha optado porque la voz sea la femenina de una mezzosoprano, por considerar que de este modo se consigue una mayor ligazón sentimental de la partitura con los sucesos del Viernes Santo a que remite. Ligazón sentimental que, además, se acreciente por el espacio en el que se interpretará este Stabat Mater: la iglesia de San Millán, a los pies de la Virgen de la Soledad, manifestación perfecta de la desolación de una madre ante la muerte de su hijo.
Folleto
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