XXV Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento: viajar al siglo XVI sin salir del plato
Hay experiencias que solo suceden una vez cada veinticinco años. Esta es una de ellas. Las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento de Úbeda celebran su XXV aniversario entre el 30 de enero y el 15 de marzo de 2026, y lo hacen consolidándose como uno de los eventos gastronómicos más singulares de España: el único donde comer es literalmente viajar en el tiempo.
Durante mes y medio, once restaurantes de Úbeda rescatan recetas de los siglos XVI y XVII, las adaptan con mimo. No es cocina de recreación histórica, es alta gastronomía con raíces profundas que dialoga con el pasado sin renunciar a la excelencia técnica contemporánea.
La cocina del Siglo de Oro, en estado de gracia
El Renacimiento español fue también un renacimiento gastronómico. Las cocinas de los palacios ubetenses combinaban producto local de extraordinaria calidad con especias llegadas de ultramar, técnicas moriscas heredadas de Al-Ándalus con influencias italianas traídas por los nobles que viajaban a Roma, frugalidad conventual con opulencia señorial.
Los manuscritos culinarios de la época —el libro de Ruperto de Nola, el Manual de mujeres, el Arte de cocina de Diego Granado— documentan un universo de sabores que las Jornadas rescatan del olvido: potajes de garbanzos con especias, carnes en escabeche perfumado, pescados en salsa de almendras, dulces árabes reconvertidos en postres cristianos, todo regado con los vinos dulces que entonces se consumían y, por supuesto, con el aceite de oliva que ya en el siglo XVI era el oro líquido de esta tierra.
Lo fascinante es comprobar cómo esos sabores, que podrían parecer arqueología culinaria, resultan sorprendentemente actuales en manos de los chefs ubetenses. Las especias que entonces eran ostentación de riqueza hoy se dosifican con precisión milimétrica. Los azúcares y mieles que endulzaban carnes se equilibran con toques ácidos. Las texturas que antaño eran rusticas se afinan sin perder carácter.
Once restaurantes, once interpretaciones del pasado
Cada uno de los restaurantes participantes firma su propia versión de la cocina renacentista. Algunos optan por la fidelidad histórica casi arqueológica, investigando en archivos y manuscritos para reproducir recetas tal como se cocinaban. Otros usan el Renacimiento como inspiración, tomando ingredientes y conceptos de la época para crear platos contemporáneos con alma histórica.
Los menús se estructuran generalmente en cuatro o cinco pases: una entrada que suele jugar con las ensaladas compuestas o los escabeches de verdura, un plato de cuchara que recupera los potajes especiados, un pescado y una carne que son el momento cumbre del menú, y un postre donde brillan las recetas conventuales, las frutas confitadas, las cremas especiadas y los helados de sabores insólitos.
Y en todos, absolutamente todos los platos, el aceite de oliva virgen extra de la comarca es protagonista indiscutible. En el Renacimiento, Úbeda ya era un mar de olivos. Hoy, ese mar sigue dando uno de los mejores aceites del mundo, y los chefs lo utilizan en crudo, en frituras, en confitados, en salsas, en postres, demostrando su versatilidad infinita.
Maridaje: cuando el vino cuenta la misma historia
El maridaje de los menús renacentistas es todo un reto. Los vinos del siglo XVI poco tienen que ver con los actuales. Entonces se consumían vinos dulces, generosos, algunos especiados, con graduaciones alcohólicas altas y crianzas oxidativas que hoy nos parecerían inusuales.
Los sumilleres de las Jornadas han optado por recuperar esos perfiles: Pedro Ximénez, moscateles, amontillados, olorosos, vinos dulces naturales que dialogan perfectamente con las especias, las mieles y los sabores complejos de la cocina renacentista. Algunos restaurantes incluso elaboran sus propios «vinos de especias» o hipocras, bebidas muy populares en la época que mezclaban vino con canela, clavo, jengibre y otras aromáticas.
También hay espacio para vinos tintos y blancos secos actuales, pero seleccionados por su capacidad para armonizar con ese universo de sabor. Y por supuesto, cócteles sin alcohol elaborados con zumos naturales, infusiones de hierbas y las mismas especias que aparecen en los platos.
Las «Meriendas en el Renacimiento»: la versión informal
Conscientes de que no todo el mundo puede permitirse un menú completo de alta gastronomía, las Jornadas incluyen también las «Meriendas en el Renacimiento», una propuesta más informal y accesible que acerca los sabores de la época en formato de tapas, raciones o pequeños platos.
Pastelerías, cafeterías y establecimientos de hostelería más informal se suman al evento con propuestas dulces y saladas inspiradas en la repostería y cocina conventual: tortas de aceite, roscos de especias, empanadillas de carne especiada, magdalenas de azahar, bizcochos borrachos…
Es una forma de democratizar las Jornadas, de que el máximo número de personas pueda participar de la experiencia aunque sea parcialmente, y de extender el ambiente renacentista más allá de los restaurantes de alta gama.
Showcookings, catas y actividades paralelas
Las Jornadas no son solo restaurantes.
Las catas de aceite cobran especial protagonismo, ya que es el producto estrella de la comarca y el hilo conductor de toda la gastronomía ubetense. Aprender a catar aceite, a distinguir variedades, a identificar atributos positivos y defectos, a maridar correctamente los diferentes perfiles de AOVE con cada plato es una de las experiencias más valiosas que pueden llevarse los visitantes.
También hay, presentaciones de libros de cocina histórica, conferencias sobre alimentación en el Renacimiento… Un programa cultural denso que convierte las Jornadas en mucho más que un simple evento gastronómico.
El efecto XXV aniversario: programación especial
Este año, la celebración del cuarto de siglo se nota en la programación. Hay cenas especiales de gala con chefs invitados de prestigio nacional, menús conmemorativos que recuperan platos míticos de ediciones anteriores, una exposición fotográfica que recorre la historia de las Jornadas desde su primera edición en 2001, y una publicación recopilatoria con las recetas más emblemáticas.
Los once restaurantes participantes han hecho un esfuerzo especial de investigación y creatividad. Se han revisado manuscritos inéditos, se han consultado archivos conventuales, se ha trabajado con historiadores de la alimentación para garantizar el máximo rigor en las propuestas. No es solo un aniversario, es una reafirmación de la esencia del proyecto.
Por qué venir ahora
Hay varios motivos para que 2026 sea el año perfecto para vivir las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento:
El primero y más evidente es el XXV aniversario. Los eventos de este tipo no siempre llegan a esa cifra. Que las Jornadas hayan sobrevivido y prosperado durante veinticinco años dice mucho de su calidad y de su arraigo. Celebrarlo es celebrar también la madurez de un proyecto que ha sabido evolucionar sin perder su identidad.
El segundo es que coincide con el Año Jubilar de San Juan de la Cruz, lo que convierte Úbeda en destino de peregrinación cultural y espiritual. Combinar la experiencia gastronómica con la propuesta jubilar, con las actividades del Festival de Música y Danza que también se presenta este año en FITUR, crea un paquete de experiencias muy completo.
El tercero es la calidad del aceite nuevo. Las Jornadas empiezan justo después de la cosecha, cuando los aceites de la temporada están recién elaborados y en su punto óptimo de frescura, aroma y sabor. Catar aceite nuevo en plena campaña, visitar almazaras en funcionamiento y ver cómo ese aceite se integra en los platos renacentistas es una experiencia que solo puede vivirse en estas fechas.
Más allá del plato: una declaración de principios
Las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento son, en el fondo, una declaración de principios sobre qué tipo de turismo quiere Úbeda. No es turismo de masas, no es fast food patrimonial, no es experiencia low cost.
Es turismo de calidad, reflexivo, cultural, que requiere tiempo para ser disfrutado. Es una apuesta por la gastronomía como puerta de entrada al patrimonio, a la historia, a la identidad de un territorio. Es confiar en que hay viajeros dispuestos a invertir tiempo y dinero en experiencias auténticas, profundas, diferenciales.
Y veinticinco años después, la apuesta ha demostrado ser ganadora. Las Jornadas se han consolidado como una marca de calidad, como un evento esperado, como una cita imprescindible en el calendario gastronómico nacional. Han servido para desestacionalizar el turismo, para atraer a un público diferente al veraniego, para posicionar Úbeda como destino gastronómico de primer nivel.
Cómo planificar tu experiencia renacentista
Las Jornadas duran mes y medio, pero conviene planificar con antelación. Los restaurantes participantes suelen llenarse, especialmente los fines de semana y en fechas señaladas. Reservar mesa con tiempo es imprescindible si no quieres quedarte sin plaza.
Lo ideal es dedicar al menos dos días completos a la experiencia. Un día para hacer la ruta de restaurantes, otro para las actividades complementarias: visita a almazara, cata de aceite, paseo por el casco histórico para contextualizar la propuesta gastronómica.
Si puedes alargar la estancia, mejor. Úbeda tiene museos, monumentos, comercios de artesanía, rutas por los alrededores y un ambiente general que pide ser saboreado sin prisas. Combinar las Jornadas con las actividades del Año Jubilar, con algún concierto del Festival de Música, con una ruta por la Sierra de Cazorla, convierte la escapada en una experiencia mucho más completa.
Información práctica
Fechas: 30 de enero a 15 de marzo de 2026
Restaurantes participantes: 11 establecimientos de Úbeda (consultar listado completo en turismodeubeda.com)
Reservas: Directamente en cada restaurante, recomendable con 1-2 semanas de antelación
Actividades paralelas: catas, visitas a almazaras (consultar calendario en web oficial)
Veinticinco años no son nada… o lo son todo
En el mundo gastronómico, donde las modas cambian a velocidad de vértigo y los conceptos se queman en una temporada, que un evento mantenga su esencia durante veinticinco años es excepcional. Las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento de Úbeda lo han conseguido porque nunca han traicionado su idea original: hacer de la historia viva un placer contemporáneo.
No han caído en la tentación del pintoresquismo fácil, de disfrazarse de época o convertir la experiencia en un espectáculo de animación. Han mantenido la seriedad del trabajo de investigación, el rigor en la ejecución, el respeto al producto local y la voluntad de ofrecer alta gastronomía con identidad.
Y eso es lo que celebramos este año. No solo veinticinco ediciones, sino veinticinco años de coherencia, de trabajo bien hecho, de amor por el territorio y sus tradiciones. Veinticinco años de demostrar que el pasado puede ser delicioso si se cocina con talento.
Bienvenidos a la mesa del Renacimiento. El banquete acaba de empezar.




